Clubleteo.com ofrece en exclusiva y gratuitamente el poemario de Henry Pierrot, 'Poética para cosmonautas', en una edición especial ilustrada y diseñada por el artista checo Laszlo Kovacs.
El libro se distribuye bajo la siguiente licencia Creative Commons: Reconocimiento-CompartirIgual 2.5.
Esto implica que puedes copiar, distribuir y comunicar públicamente el libro, hacer obras derivadas e incluso hacer un uso comercial de esta obra siempre que: reconozcas la autoría de la obra original (mencionando a los dos autores: Henry Pierrot y Laszlo Kovacs) y, en caso de que alteres o transformes la obra para generar otra derivada, el resultado sea distribuido usando una licencia idéntica a ésta.
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Inicio de la comunicación:
Presentación del poemario "Poética para cosmonautas", de Henry Pierrot
Estación: MUSAC
Fecha: Miércoles 19 de octubre.
Ignición: 20:00 horas.
- Invitaciones para la tripulación:
Fin de la comunicación.
Tres días son los que restan en mi diario, docenas de anotaciones en el margen. La estética del universo se muestra enredada entre las brumas del pasado. Pianos que centellean violaceos, como parcas en su castillo.
Trato de rectificar pero el traqueteo del pecho parece un poema en el camarote del reo.
Un trago de humo.
Una mujer que se aleja de su propia fotografia (quizá arrepentida por haberme entregado su alma como un pescado a un tiburón hambriento)
Pienso en la odisea y en sus perros ciegos.
Los metales pesados de los que habré de hablar, una vez vuelva y te abrace, una vez recupere el aliento (a la manera del nadador cuando sale del mar de la piscina) estaban por todas partes.
Entre su mortuoria estancia y la mía estaba ella (la cosmonauta) durmiendo siempre con los párpados abiertos (como ventanas en una casa abandonada)
Él duerme, sueña acaso, respiración profunda, estúpidos ronquidos. No está muerto, pero como si así fuese.
Corvo dolor de muelas................
Anegado entre nubes de amianto, paseo por el habitáculo, encuentro a mi paso tornillos, ruecas, esparadrapo.
Encuentro a la cosmonauta rellenando un crucigrama. Hablamos del tiempo que pasaremos.
Hablamos...
El cosmonauta sueña. Ojalá.
La astronave es suave, redonda. Hermosa.
El televisor nos da la bienvenida. Un hombre recién salido de la ducha se queja de nuestra pasividad. Debe ser aburrido vernos actuar.
Mañana, dice. Mañana. Y a nosotros esa palabra no nos dice nada.
Pienso en la tierra fértil que abandoné
tan sólo era césped.
Aún queda tiempo para dejar atrás este miedo. Aún puedo desplazarme hasta el ultraligero. Recuperar mis pertenencias. Explicar que todo ha sido un grave equivoco. Aún puedo despertar. Como si de un sueño se tratase. Y romper el documento en cien partes. Esparcirlas en el lago. Ayudado de tus manos.
Pienso en el universo. Me provoca una suave distorsión. Las pulsaciones aumentan. Los cosmonautas me observan. Ellos ya han realizado el viaje en múltiples ocasiones. No puedo pensar más en lo que dejo tras estos cristales tintados.
Oigo una proclama patriótica.
¿Debería derramar una lágrima por los que han muerto?
Recupero el aliento.
Una joven acaricia mi pecho. Controlo el deseo.
La habitación está en calma. Una colcha azul nos viste. Permanezco desnudo a su lado. Es hermosa, no cabe duda.
Me gustaría despertarla. Fumar un cigarro con ella. Hablarle despacio. Calculo estar en plena noche. No hay despertador, no hay relojes. Sólo un silencio metálico.
Me gustaría acercarme a su pecho, sentir el latido. Besar sus labios.
Me gustaría recordar.
Sigiloso me levanto. La cama cruje, ella no se inmuta.
Ando por la moqueta (también azul) hasta un enorme ventanal, desplego las cortinas. En efecto, es plena la oscuridad que nos auspicia.
"Ella" -Me digo. Permanezco ante el manto de amianto unos minutos más.
No hay ropa interior desperdigada por la sala. De haber hecho el amor ha sido de manera civilizada.
